Punta Moreiras (O Grove)

Barco, O Grove, Punta Moreiras, Galicia, Miralofoto, Jaime Ramos,

Con motivo de la Fiesta del Marisco, nació en O Grove la idea y necesidad de crear un museo de la pesca. Tras madurar la idea durante los primeros años del presente siglo, se eligió como ubicación la ensenada de Punta Moreiras, un lugar perfecto tanto por su situación como por su historia salazonera.

 

El ayuntamiento de O Grove encargó este proyecto, a través del Plan de Excelencia Turística, al biólogo marino José Luis Escalante González. A la par, encargaba a un gabinete de arquitectos de la localidad formado por Carolina Álvarez Míguez y David Cacabelos Rico, el proyecto de restauración de los edificios, ya en ruinas, de las antiguas fábricas que había en este mismo lugar. 




Una de las muchas virtudes que nos ofrece Punta Moreiras es la de encontrase frente a la bocana del puerto de Meloxo, con ello, ofrece a los visitantes la posibilidad de observar desde un puesto privilegiado el movimiento de embarcaciones y demás faenas marítimas. También se puede disfrutar del Esteiro de Moreiras, un enorme y magnífico arenal que con la bajamar es frecuentado por las mariscadoras locales.

 

La ensenada de Punta Moreiras fue desde finales del siglo XVIII y hasta mediados del siglo XX, una importante zona para el asentamiento de industrias dedicadas a la salazón de la sardina, por este motivo, el ayuntamiento decidió llevar a cabo la restauración de dos de las antiguas fábricas de salazón (Salgadeiras) allí ubicadas.



El 15 de junio de 2007 se realizó la inauguración de la primera fase a cargo de su impulsor, el entonces alcalde Miguel Ángel Pérez García.


La más antigua de las edificaciones se habilitó y dotó de todos los elementos necesarios para su funcionamiento como fábrica de salazón. En la actualidad, esta fábrica/museo se encuentra abierta de manera permanente y su entrada es libre. Cuenta en su interior con diversos paneles que explican de manera detallada las correspondientes secciones y funciones de la fábrica.

 

La segunda fábrica data de 1931, pero su reconstrucción se llevó a cabo sobre una mucho más antigua, de 17902 para ser más exactos. Para ello se emplearon materiales de la misma época recuperados de una antigua fábrica que se hallaba en estado ruinoso a consecuencia de un fuerte temporal. Cuenta con un embarcadero artesanal que en su día utilizaba una motora de pasaje y transporte de mercancías que viajaba a Cambados y Vilagarcía de Arousa. Por este motivo, además de como fábrica de salazón, también fue utilizada esporádicamente como almacén de coloniales.

 

Esta segunda instalación cuenta con varias secciones:

  •         Motores marinos e instrumental electrónico
  •         Carpintería de ribera
  •         Pesca y Marisqueo
  •         Salazón y Tonelería
  •         Conserva hermética
  •         Redes y Cordelería

 

Una de las cosas que más llama la atención nada más llegar al lugar, es un imponente mástil de madera que fue colocado sobre un pequeño montículo que destaca en la zona. El mástil perteneció en su día a la goleta “Nieves”. En su momento, el armador de dicha embarcación lo sustituyó por otro ya que este estaba deteriorado, esta ocasión la aprovechó el gobierno local que decidió recuperarlo con fines ornamentales.

 

Justo enfrente al puerto de Meloxo, se construyó también un amplio mirador de madera sobre los restos de otra antigua fábrica de salazón. Igualmente podemos ver una enorme caldera de vapor que en su día perteneció al barco “Hidra II”. La autoclave de una vieja conservera. Grandes y diferentes anclas dispersadas por toda la zona. El llamativo esqueleto de un viejo galeón de la Rías gallegas. Un completo barco pesquero de 12 metros de eslora que incluye un potente motor Barreiros y todos sus aparatos de navegación.




IMPORTANTE: Para que todos podamos disfrutar de nuestra visita a este y otros lugares similares, es muy muy importante que respetemos y cuidemos el entorno que visitamos. Nunca dejéis atrás nada que delate vuestra presencia. Cuidar todo lo que veáis y no molestéis al resto de visitantes. Si realizáis vuestra visita con un animal de compañía, vigila su comportamiento y no olvides limpiar lo que ensucie.

 

Los visitantes, adultos y niños, que realicen su visita después de vosotros os lo agradecerán.


En el paseo que une Punta Moreiras con la Playa das Pipas, podemos encontrarnos con más de 50 piezas escultóricas elaboradas por la “Escola de Canteiros” perteneciente a la Diputación de Pontevedra, y que reproducen los elementos propios de una típica villa marinera.



En mitad del recorrido del paseo podemos sentarnos o tumbarnos en estos fabulosos y cómodos (doy fe ) asientos de piedra. Desde aquí podemos además disfrutar de unas preciosas vistas desde donde veremos la punta de Con Negro y la Isla de Sálvora.



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