El negociador

El agente especial llegó a los pocos minutos del suceso. Una posible discusión por drogas había finalizado con un joven muerto a balazos y otro, el supuesto asesino, atrincherado junto al fallecido.

 

El agente era especialista en la liberación de rehenes, pero en este caso, y a pesar de la ausencia de rehenes, intentaría convencer al joven de que se entregase antes de que algún otro policía le volase la tapa de los sesos.

 

El comisario le recomendó que lo dejase, entrarían por la fuerza y todo acabaría en cuestión de segundos. El agente se negó, a pesar de llevar más de una hora intentando convencer al asesino, no permitiría que hubiese más bajas, con la muerte de un adolescente sería suficiente por hoy.

 

Después de casi cuatro horas de negociación, el joven abandonó el lugar con las manos en alto, el agente se acercó mientras lo esposaban y le dijo al muchacho que había hecho lo correcto. El joven lo miró y sonrió, sonrió como alguien que no se siente culpable, como alguien que no se arrepiente ante nada ni ante nadie.

 

El agente entro en la casa y cuando se acercó al cadáver las nauseas lo invadieron, se tambaleó, apoyó su mano contra la pared y lentamente, se fue cayendo al suelo hasta quedar sentado en este.

 

Los otros agentes lo miraron desconcertados, le preguntaron si se encontraba bien.

 

Indudablemente sus compañeros, no habían reconocido como él, el ensangrentado rostro de su hijo.

 

El mazazo final se lo dio saber que su hijo podía haberse salvado. El forense certificó que no había muerto en el momento como pensaron en un principio, sino varias horas después de recibir los balazos, tan sólo unos minutos antes, de que el asesino se entregarse.

 

 

Género: Ficción

Autor: Jaime Ramos

Fecha: 16/09/2009