La oficinista

Navegaba sin mucho interés, saltaba de unos enlaces a otros casi sin mirarlos. Llegó a un blog que se llamaba “El Susurrador de Medianoche”, un blog de relatos más, pensó ella. Iba a cambiar de página cuando algo le llamó poderosamente la atención, un post mostraba la foto de una oficina, y si la llamaban a jurar, diría que era en la que se hallaba en ese momento, la de su propia oficina.

 

Pensó que quizás el blog era de algún desempleado, pero mirando la foto un poco más al detalle, se di cuenta por algunos detalles de que era muy reciente, a lo sumo tendría un par de semanas, y ella trabajaba sola desde hacía más de cuatro meses.

 

Intrigada comenzó a leer el post. Hablaba de una oficinista que navegaba por la red sin mucho interés, donde descubría una foto de su propia oficina.

 

Dejó de leer, se preguntó qué estaba sucediendo, pero fue incapaz de imaginarse algo mínimamente coherente, era una situación de esas que cuando la ves en el cine de ficción, casi la consideras como algo normal, pero si la vives en primera persona, hace que un miedo casi instantáneo se apodere de ti.

 

Volvió a mirar a la pantalla y tuvo la sensación de que el post había aumentado de tamaño, como si al otro lado de la red, alguien estuviese escribiendo al mismo tiempo que ella leía. Saltó varias líneas para adelantarse en la lectura, leyó donde decía que la oficinista saltaba varias líneas del post, un escalofrío recorrió su espalda y notó como se tensaba el vello de sus brazos.

 

Era imposible, incluso era imposible que fuese una broma, nadie, excepto ella, tenía acceso a la oficina o a la clave del ordenador.

 

Dudó un momento, directamente comenzó a leer el último párrafo del post.

“Dudó un momento, directamente comenzó a leer el último párrafo del post, pero a su espalda, un ruido desconocido la interrumpió, se volvió temerosa. Lo que estaba tras ella se abalanzó con una rapidez brutal y aun así, para cuando la hubo alcanzado, el corazón de la oficinista ya había dado su último latido”

 

Aterrorizada, sin atreverse a mover un solo musculo de su cuerpo, observó como la foto del post había cambiado, pero a su espalda, un ruido desconocido la interrumpió.

 

 

Género: Ficción

Autor: Jaime Ramos

Fecha: 18/09/2009