La hija del predicador

Sólo un descuido ha sido suficiente. Tanto tiempo ocultando mi pasado, borrando mis huellas, y en un segundo, mi vida gira de nuevo 180 grados y se desliza imparable por una pendiente directa al abismo.


Que tonto he sido. No puedo creerme que hubiese sido tan descuidado para dejarme pillar así, con los pantalones sobre la silla del depósito y copulando con la joven hija del predicador. ¿Y ahora qué?, ahora nada, sé perfectamente que nada puedo hacer sino huir de nuevo, intentar alejarme de este maldito pueblo sin dejar rastro y cambiar de nuevo de identidad, de forma de vida, de aspecto.


Pero en el fondo, en lo más profundo de mi negra alma, reconozco que me siento satisfecho. No porque la hija del predicador sea una joven muy atractiva, ni tan siquiera porque su formidable y juvenil cuerpo fuese al fin mio, sino por ser precisamente quien era, la hija del venerado Franklin J. Thompson. El hombre que a través de los medios de comunicación me señalaba constantemente con su dedo acusador, a pesar de que ni él mismo sabía que cada vez que lo hacía, se dirigía a una persona de su entorno, a una persona de su plena confianza.


Si no fuese porque era su hija, simplemente sería una más para mí. Por supuesto que me la hubiese tirado igualmente, pero la belleza, el cuerpo, o la simpatía, eran para mí simples ornamentos, ornamentos a los que suelo dar muy poca importancia, total, que fuesen más o menos guapas o jóvenes nunca me importó en demasía, para mí un cadáver es sólo eso, un cadáver. Carne “fresca” para follar que me excita hasta perder el sentido.

 

Género: Ficción

Autor: Jaime Ramos

Fecha: 04/10/2009