Crisis

Siempre me molestaron los pedigüeños a la puerta del supermercado, los vendedores de pañuelos en los semáforos, los gorrillas que te piden un donativo por decirte donde puedes aparcar, los que te llaman a la puerta para tratar de venderte un calendario, los que se ofrecen a llevarte la compra a cambio de unas monedas.

 

Siempre me molestó su presencia, su mugre, su aliento etílico, sus gritos y peleas para coger el mejor sitio a la puerta de la iglesia con el único propósito, de aprovecharse de las pobres ancianas que diariamente acuden a la misa de las siete.

 

Siempre me molestó y nunca lo entendí, hasta ahora.

 

Me molesta como me miráis cuando estoy en la cola del comedor social, me molesta que os hagáis ideas equivocadas de cómo llegué a esta situación, me molesta cuando me dais una limosna, a la vez que con una irónica sonrisa me decís que no me la gaste en vino.

 

Claro que me molesta, pero yo antes era igual que vosotros. En el fondo incluso me dais pena, pena porque al igual que hacía yo, sólo os fijáis en mi mugre y en mi desgracia,  por eso no sois capaces de ver la finísima línea que nos separa. Ayer yo era uno de vosotros, mañana, como todos los días, uno de vosotros cruzará para siempre a este lado, le costará aceptarlo, tratará de ocultarse, pero la maldita crisis lo obligará a salir y exponerse a las miradas de los que camináis altivos por el otro lado de la línea. ¡Pobres arrogantes que os creéis a salvo!

 

Cuando tú cruces la línea no dudes en buscarme,  sé que necesitarás a un amigo que te acompañe en tu nueva vida, en tu nueva, mugrienta y desgraciada vida.

 

Género: Ficción

Autor: Jaime Ramos

Fecha: 12/05/2012