Atrapada en el pasado

Un día me despierto, y tengo la sensación de que revivo un hecho acontecido muchos años atrás, lo que ahora llaman un “Déjà vu” y que los que habitualmente utilizamos la lengua de Cervantes, seguimos llamando una reminiscencia.

 

A muchas personas les sucede esto, a veces se activa con una conversación, a veces con un aroma o con un simple sonido. Nos puede suceder tanto estando solos y en un lugar conocido como nuestra casa, como rodeados de cientos de personas en una ciudad o un país que visitamos por vez primera. Lo que estas experiencias siempre tienen en común, es que su duración no se prolonga más que la vida de un pequeño copo de nieve que cae sobre el agua de un nervioso riachuelo.

 

En mi caso particular, llevo un tiempo notando que las reminiscencias están aumentando de manera perturbadora, tanto, que ya difícilmente distingo cuando vivo en el presente o vivo en el pasado, si es que esos momentos que revivo, sucedieron realmente en algún momento de mi vida.

 

Presente o pasado, realidad o ficción creada y alimentada por mi malsana mente, todo lo que me rodea es un continuo dispendio de malentendidos y equívocos que a su vez provocan una continua angustia en las personas que me rodean, en las personas que me cuidan y me quieren, pero que a pesar de sus continuos e incansables intentos, ya no son capaces de entenderme.

 

No sé cuánto tiempo podré alternar pasado y presente antes de que mi confusa mente, me deje por siempre atrapada en un pasado de dudosa existencia, pero la próxima vez que viváis una breve y perturbadora reminiscencia, durante esos efímeros segundos que la siguen y durante los cuales os sentís confusos por la duda de si lo sucedido fue o no realidad, ahora que aun puedo; os pido que os acordéis de mí y que hagáis un último esfuerzo por entenderme, de mí y de todos los enfermos de Alzheimer que vivimos sumidos en un continuo y desconcertante viaje en el tiempo, en un eterno “Déjà vu”.

 

Género: Ficción

Autor: Jaime Ramos

Fecha: 22/06/2012