Evolución

Estoy cansado, no entiendo porque día tras días me tengo que quedar aquí solo, los bichos me comen vivo y me pica todo el cuerpo, tengo la barba y el pelo sucio, llenos de piojos, mi cuerpo está cubierto por la costra de pasadas heridas y donde no hay costra, mi piel está tan blanca por la falta de luz, que temo que un día de estos me acabe convirtiendo en un ser totalmente transparente.

 

Reconozco que mi baja estatura y mis apenas 50 kilos de peso son una problema para salir afuera, pero esta situación no la soporto más, no creo que esto sea motivo suficiente para dejarme siempre con las mujeres y los niños mientras ellos, se pasan todo el día en el exterior.

 

El problema es que cuando les trato de explicar lo que pienso, me miran con extrañeza, hacen muecas y se marchan sin más, si al menos me pudiese comunicar con ellos de alguna otra manera. No existen gestos ni sonidos suficientes para poder transmitirles todas las ideas que hace tiempo empezaron a surgir en mi cabeza, ideas  que me hacen pensar en que debemos abandonar esto y marcharnos a otro lugar, cerca de un río quizás, o mejor aún cerca del mar.

 

Recuerdo que cuando era niño, mucho tiempo antes de que llegáramos aquí, caminaba con mis padres y con otros muchos niños que igualmente caminaban junto a sus padres, durante un tiempo, estuvimos viviendo junto al mar, fueron los mejores años de mi vida y creo recordar que fue más o menos en ese tiempo, cuando algo cambió dentro de mi cabeza, al principio eran como cegadores destellos, como si estuviese soñando a pesar de encontrarme totalmente despierto, pronto fueron cogiendo forma hasta convertirse en pensamientos, en ideas que poco a poco fueron reemplazando los terribles miedos que una y otra vez cobraban vida en mis sueños. Luego llegamos aquí y ya no caminamos nunca más.

 

Siempre deseé hacerme mayor para poder salir al exterior. Veo sus rostros sonrientes cuando salen y me impresionan las historias que nos transmiten cuando regresan, pero sus gesticulaciones son poco para mí, necesito ver y no imaginar lo que sucede ahí afuera, necesito experimentar por mí mismo las historias de peligro y valor que nos cuentan, necesito buscar una nueva manera para comunicarnos para poder expresarles y transmitirles mis ideas y mis sentimientos.

 

Estoy cansado y he decidido que ya no esperaré más, cuando regresen, iré al encuentro del gran jefe y le haré entender que ya estoy harto de pasar aquí todo el día, de quedarme al cuidado de las mujeres y los niños, le haré entender ¡que yo quiero ser cazador! ¡Quiero ser explorador! Que sea otro el que coja los huesos y se quede a grabar en las paredes de esta fría y húmeda cueva, las figuras de los animales que ellos cazan en el exterior. 

 

Género: Ficción

Autor: Jaime Ramos

Fecha: 20/07/2012