Ansiedad

Despertó en mitad de la noche con una fuerte presión sobre su pecho, con un ataque de ansiedad tan brutal que apenas le permitía moverse o respirar, necesitó varios minutos hasta poder volver a un estado que sin llegar a ser normal, era por lo menos lo suficientemente regular como para poder tranquilizarse un poco y empezar a respirar más sosegadamente.

 

Intentó por un momento recordar que lo había llevado a aquella situación, recordar que estaba soñando en aquel momento pero no encontró nada que justificase ese inesperado ataque de ansiedad.

 

Miro la hora y comprobó que apenas pasaban unos minutos de las tres de la madrugada, a Dios gracias todavía tenía varias horas por delante para poder descansar un poco antes de que el despertador le anunciase ruidosamente que era la hora de levantarse.

 

El día discurrió igual que de costumbre, con la misma rutina de siempre, esto hizo que durante toda la jornada no se acordase para nada de la situación que había vivido de madrugada, al fin y al cabo ¿quién no ha tenido una pesadilla o se ha despertado sobresaltado alguna noche?

 

De nuevo en casa y de nuevo vuelta a la rutina, una cena fría mientras miraba la tele, un poco de lectura para ayudarle a conciliar el sueño y un adiós a la realidad provocado por el necesario descanso nocturno.

 

De nuevo despertó con la misma sensación de la noche anterior, los mismos síntomas, incapacidad para moverse, para respirar, sudores fríos y una fuerte presión sobre su pecho. Al igual que la noche anterior, necesito un tiempo para volver a la normalidad y sorprendentemente, de nuevo el reloj marcaba unos minutos por encima de las tres de la madrugada. La primera noche apenas dio importancia a este hecho, pero ¿qué posibilidades había de sufrir dos noches seguidas un ataque como aquel y ambas a la misma hora? Con un rápido cálculo llegó a la conclusión de que ambos ataques los había sufrido más o menos a las tres en punto de la madrugada.

 

En esta ocasión y durante casi todo el día, apenas pudo olvidar lo ocurrido, a pesar de que intentó restarle importancia, no era capaz de sacar de su mente lo sucedido. Cuando volvió a casa esa noche, la rutina diaria se vio alterada por un inconsciente y comprensible miedo a que el ataque se repitiese por tercera vez, y su miedo no se vio defraudado.

 

De nuevo a las tres de la madrugada, el ataque de ansiedad, pero quizás esta noche, empeorado por el pánico que sintió en cuanto se despertó, algo que de manera inevitable, hizo que en esta ocasión el tiempo necesario para la recuperación se viese incrementado de manera considerable.

 

Necesito llegar a sumar seis noches seguidas antes de llegar a la conclusión de que necesitaba ayuda médica. En un primer momento su médico achacó el problema a la crisis y a la incertidumbre laboral que se vivía en todo el país, esta situación estaba provocando un alarmante aumento de casos de estrés entre personas que jamás habían tenido problemas de este tipo. Le recetó unos tranquilizantes muy suaves con la intención de ayudarle a descansar mejor, el resultado fue totalmente negativo, los ataques continuaron una y otra noche a pesar de que la dosis inicial fue en continuo aumento, finalmente, su médico de cabecera decidió enviarlo a un especialista.

 

Le realizaron varias pruebas encaminadas a descubrir que le sucedía, visitó la unidad del sueño, la de psiquiatría, fue reconocido por el neurólogo, por el cardiólogo, por un psicólogo pero ninguna de las pruebas realizadas dio positivo en cualquier tipo de enfermedad o alteración conocida, al contrario, todas demostraron que se encontraba en un excelente estado tanto físico como mental.

 

Mientras tanto, los ataques se repetían una y otra noche hasta el punto de que necesitó coger una baja médica debido a su ya continuo estado de cansancio y agudo nerviosismo.

 

Un amigo le propuso una idea que en principio le pareció descabellada, le recordó la película paranormal activity y le dijo que dejase de noche una cámara de vídeo grabando en la habitación. Él lo miro con cara de sorpresa y rabia a partes iguales, le preguntó si se estaba riendo de él. Su amigo, sorprendido, le dijo que para nada, que no se trataba de grabar fantasmas ni nada parecido, sino de que el mismo pudiese ver cómo despertaba cada noche. Ante su negativa inicial, su amigo se ofreció a dormir en su casa con la intención de mantenerse despierto e intentar ayudarlo en cuanto despertase.

 

Lo más incomprensible de todo el caso, es que él mismo intentó en varias ocasiones mantenerse despierto y las pocas noches que lo logró, aunque de manera mucho más suave, los ataques se repitieron igualmente, pero estos provocados con casi toda probabilidad, por el pánico que lo envolvía a medida que se acercaban las tres de la madrugada.

 

Finalmente y a regañadientes, aceptó la propuesta de su amigo. Igualmente despertó con un fuerte ataque de ansiedad y a pesar de la presencia de su acompañante, la situación fue idéntica a la vivida durante las noches anteriores.

 

La noche siguiente probaron a cambiar de estrategia, su amigo se encargó en esta ocasión de despertarlo cuando sólo faltaban cinco minutos para las tres de la madrugada, la situación no mejoró mucho, al igual que cuando el mismo se mantenía despierto, el ataque fue más suave pero no evitable.

 

La tercera noche, con más vergüenza que esperanza, decidió aceptar que su amigo instalase en la habitación una cámara de vídeo.

 

Lo que grabaron aquella noche hizo que ambos abandonasen la casa de madrugada, incluso antes de terminar de visionar toda la grabación.

 

La primera noche lejos de su casa la pasó en la casa del mismo amigo que lo llevaba acompañando varias noches, este estaba totalmente convencido de que al alejarse de aquel lugar, el problema quedaría solucionado de inmediato, sin embargo él, no sabía si por la influencia del cine o por una corazonada, sentía que de poco le iba a servir cambiarse de casa, pero de todos modos no se atrevía a volver a dormir en la misma cama después de haber visto lo que había visto.

 

Ambos intentaron mantenerse ocupados durante todo el día, hecho que en realidad ocultaba su miedo a tener que  hablar sobre lo ocurrido aun sabiendo que más pronto que tarde, tendrían que afrontar aquella realidad y hablar sobre ella.

 

Esa noche, como todas las noches desde las últimas semanas, el ataque de ansiedad se repitió con mucha más virulencia que de costumbre. Hasta el punto de que su amigo no dudo en llamar al 061 al pensar que su amigo no sería capaz de recuperarse en esta ocasión.

 

Tras comprobar su delicado estado, el equipo médico que se desplazó hasta la casa decidió trasladarlo al hospital más cercano donde quedó ingresado, su amigo nunca volvió a visitarlo, algo que jamás se atrevió a reprocharle.

 

En la actualidad sigue hospitalizado en una residencia gestionada por el equipo de investigación del hospital. A petición del propio paciente, fue visitado y tratado por especialistas en parapsicología e incluso por un sacerdote experto en exorcismos. Ningún método ha logrado el más mínimo avance hasta hoy mismo, en que los investigadores médicos con la colaboración de técnicos informáticos y especialistas en edición de imágenes de vídeo, parecen haber llegado a una conclusión definitiva.

 

 

 

 

Hospital: XXXXXXX XXXXXXXXXXXXX XX XXXXXXXX

Paciente: XXXXX XXXXX XXXXXXX

Historial: XXX.XXX.XXX/XX

Edad: XX años

Sexo: Varón                                                                          

 

Viernes 19 de octubre de 2012.  19.00 h.

 

Tras un minucioso y exhaustivo estudio a cámara superlenta de varias grabaciones, hemos logrado descifrar los siguientes acontecimientos.

 

Los vídeos analizados muestran claramente como el paciente comienza su cuadro de ansiedad siempre de manera idéntica.

 

Bajo sus párpados todavía cerrados se aprecia un convulsivo movimiento de sus globos oculares.

 

Su cuerpo se pone totalmente rígido en el preciso momento en que la cámara infrarroja graba la aparición de unas tenues sombras que aparecen en varios puntos de la habitación.

 

Las sombras alcanzan su mayor definición cuando están cerca del paciente, formando una especie de manchas en las que a pesar de estar bastante difusas, se puede apreciar con claridad que forman unas figuras humanoides que en repetidas ocasiones parecen abalanzarse sobre el paciente todavía dormido.

 

El número de figuras que se puede apreciar en las grabaciones, varía desde cuatro hasta casi una docena de sombras bien diferenciadas.

 

A las tres en punto de la madrugada es cuando el paciente despierta debido a la presión a la que se ve sometido por estas figuras, a medida que el paciente se estabiliza, las figuras van perdiendo fuerza y se alejan de él casi siempre en una misma dirección.

 

La dirección del desplazamiento de las figuras coincide con el lugar donde está instalada la cámara infrarroja de alta velocidad, siendo este el único momento de la grabación en el que las figuras muestran su rostro a la cámara.

 

Tras someter varias de estas grabaciones a un minucioso estudio mediante las técnicas más avanzadas en reconocimiento facial, los técnicos han llegado a las siguientes conclusiones:

 

1º Las rostros difusos que aparecen en las grabaciones analizadas pertenecen a la de varios políticos en campaña electoral que intentan por todos los medios, convencer a los indecisos a través de mensajes subliminales durante las horas de sueño.

 

2º La ansiedad que el paciente sufre durante esta lucha por su voluntad y por su voto, provoca repetidos ataques de ansiedad y pánico que son los que logran que en casos como el que hoy analizamos, el sujeto víctima de esta nueva modalidad de campaña se despierte en mitad de la noche.

 

3º Analizados otros casos entre pacientes indecisos que no sufren estos ataques y que consecuentemente no se despiertan, las sombras permanecen durante horas intentando llegar hasta lo más profundo de su mente con resultados de los más variados e inesperados.

 

4º No existe de momento tratamiento posible para este sufrimiento, por lo que se recomienda a los pacientes habitualmente indecisos dos vías alternativas de prevención:

 

 

    a) No declararse jamás como indeciso en las encuestas realizadas a través de cualquier medio ya sea de manera personal o telefónica.

 

    b) Tomar una decisión lo más pronto posible para evitar aparecer en la lista de indecisos.

 

    c) Votar el mismo día en que se abre el plazo de voto por correo para dejar de ser un ciudadano de interés para estos espectros.

 

 

5º En el caso particular del paciente que hoy nos ocupa y siendo imposible ya tomar las precauciones mencionadas en los apartadosa y b del punto , la única posibilidad existente a estas alturas es que aguante una noche más. A Dios gracias (que no a la ciencia) mañana es jornada de reflexión, el único día del año en que está totalmente prohibido cualquier tipo de captación de voto. Motivo por el cual consideramos que el paciente, al menos por un día, podrá volver a la normalidad que hasta hace poco venía disfrutando.

 

 

Género: Ficción

Autor: Jaime Ramos

Fecha: 19/10/2012