Mucho más que amigos

Despertó más temprano de lo que en él era habitual y eso, que desde niño siempre había sido muy madrugador, incluso en ese momento, durante sus años adolescentes cuando sus amigos tras una larga noche de fiesta acostumbraban a levantarse casi a mediodía, él tenía por costumbre levantarse siempre a primera hora de la mañana.

 

Se estiró repetidamente en la cama con intención de desperezarse y poco a poco, fue abriendo los ojos, acostumbrándolos a la luz diurna que se filtraba a través de la persiana entreabierta. Casi de inmediato, notó una presencia en la habitación, revisó la estancia y lo vio a los pies de la cama, de pié, inmóvil, observándolo en silencio mientras mostraba una leve sonrisa en su cara.

 

Tardó unos segundos en reconocerlo, y a pesar de que había algo extraño en él, pronto se dio cuenta de que se trataba de uno de sus mejores amigos. En ese momento, sin saber por qué, no le extrañó que estuviese allí, ni siquiera se preguntó cómo había entrado, pues pensó que debido a su amistad y a la gran confianza que se profesaban mutuamente, su madre le había abierto la puerta y lo había dejado entrar sin avisarlo a él primero.

 

Lo llamó por su nombre, pero su amigo no contestó, siguió inmóvil, observándolo desde donde se encontraba.

 

Giró la cabeza en busca de las gafas graduadas que tenía sobre la mesilla, las puso y miró la ventana a través de la cual empezaba a filtrarse cada vez más luz, de nuevo, volvió la vista hacia su amigo, justo a tiempo para ver como este desaparecía lentamente ante él, como si la luz que se filtraba por los pequeños orificios de la persiana y que ahora lo alcanzaban lateralmente, lo convirtiesen en un ser transparente, en un ser etéreo, en décimas de segundo, había desaparecido por completo.

 

Permaneció durante unos segundos más recostado sobre la cama, sin entender que era lo que había pasado, finalmente, decidió levantarse y tras ducharse, tomo un desayuno rápido y marchó camino de su trabajo sin atreverse a comentar con sus padres lo que había sucedido.

 

Cerca del mediodía, cuando prácticamente había olvidado lo sucedido por la mañana, recibió una llamada de teléfono, se trataba de otro de los amigos de su grupo habitual, este, con la voz entrecortada, le contó que dos de sus amigos, en compañía de otras tres personas, habían sufrido un accidente de tráfico cuando acudían de madrugada hacia su trabajo, el joven y común amigo que por la mañana se había aparecido en su habitación, había sido el único de los cinco ocupantes del vehículo que no había sobrevivido al fatal accidente.

 

 

Nota del autor:

 

Dedicado a los verdaderos protagonistas del hecho real narrado en este relato, a A.S.V y a J.G.R. (con cariño y añoranza)

 

 

Autor: Jaime Ramos Lorenzo

Fecha: 11 de enero de 2013