Breve entrevista de trabajo

Yo, señor, no soy malo. Si, ya sé que la información que usted acopió sobre mi persona más bien dice todo lo contrario, pero dígame sinceramente, ¿conoce usted personalmente a alguna persona viva de la que hablen bien sus vecinos? Es lo que tiene vivir en una aldea pequeña, que de frente todo son buenas caras y mejores palabras, pero luego, en cuanto tienen la más mínima oportunidad, ensucian sus bocas con rumores traicioneros que te acuchillan por la espalda.

 

Yo, antes, era escritor, pero usted ya sabe que ahora corren malos tiempos para la lírica, por lo que le pido humildemente que no se deje influenciar por los malsanos rumores que haya podido escuchar sobre mi persona.

 

Sé perfectamente que para este puesto de trabajo busca usted a una persona buena, de confianza, y sobre todo... discreta. Pues yo le puedo asegurar que de manera más que sobrada cumplo con todos los requisitos exigidos para este puesto.

 

El problema como ya le dije, son los correveidiles de aldea, que debido a la falta de mejores cosas en las que invertir su sempiterno tiempo libre se dedican a jornada completa a difundir cotilleos. Ni trabajan ni dejan trabajar, como el perro aquel del hortelano.

 

Yo, señor, no soy malo, y si usted tiene a bien confiar en mi persona el puesto de enterrador, le prometo por lo que más quiero que no se sentirá defraudado, es más, le juro por Dios que ninguno de mis clientes, ¡ni uno sólo! vendrá jamás a molestarlo para quejarse de mis servicios.

 

 

Género: Ficción

Autor: Jaime Ramos Lorenzo

Fecha: 26 de abril de 2013